5 Razones para educar Des-pa-ci-to

“Estudiar sin pensar es tan inútil como pensar sin estudiar.” Confucio

Educar y despacito

Es más que probable que, al leer el título del post, en tu cabeza hayan resonado algunas notas de la canción de moda de estos días. Da igual si, como me sucede a mi, la canción os parece facilona y pegadiza… todos en algún momento nos hemos sorprendido tarareándola o moviendo la cabeza siguiendo el ritmo mientras suena de fondo en la radio del coche o en la televisión.

Igual de inevitable que verse atrapado por la susodicha cancioncita, es la eterna discusión sobre cuál es la mejor manera de educar. Y el título de la canción nos viene de lujo para reclamar una educación que vaya des-pa-ci-to, pasito a pasito.

Todo va demasiado deprisa en la educación actual, seguramente contagiada por el ritmo frenético de la vida misma. Queremos saber un poco de muchas cosas, por lo que pasamos por ellas de forma superficial y ligera.

Pero si queremos educar a personas del siglo XXI es necesario establecer espacios de reflexión, momentos de calma, de profundización, de análisis… A continuación se enumeran cinco razones por la que esto es cada vez más necesario:

1. Porque la educación tiene que ser adaptativa. Debe servir para conseguir que las personas sean capaces de aprender a lo largo de toda su vida, que sean capaces de adaptarse a los cambios y a enfrentarse a los desafíos y retos de la vida.

2. Porque la educación debe ser ética. Debe servir para mejorar el mundo: para tener conciencia ecológica y no desaprovechar los escasos recursos de la naturaleza, para participar de forma activa y responsable en pro del bien común…

3. Porque la educación ha de ser crítica. Debe servir para formar personas capaces de pensar por sí mismos, capaces de replantearse lo establecido.

4. Porque la educación tiene que ser colaborativa. Debe servir para que las personas seamos capaces de trabajar juntas, de aunar esfuerzos, de cooperar…

5. Porque la educación tiene que ser creativa. Debe servir para que las personas seamos capaces de ir más allá de lo establecido, que tengamos una mirada disruptiva. Y eso requiere de tiempo.

Te pido que ahora dediques unos instantes a reflexionar sobre esta manera de entender la educación. Luego, si quieres, puedes seguir cantando Despacito y disfrutando del verano.

Autor: Salvador Rodriguez                             Webwww.salvarojeducacion.com

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