Abriendo puentes de comunicación con nuestros hijos según su edad.

Cómo abrir caminos de comunicación con nuestros hijos cuando son pequeños

 

  • Contar con momentos especiales. Definir tiempos específicos, dedicados totalmente a “dialogar en familia”.
  • Aprovechar oportunidades. Ejemplo: emplear las charlas alrededor de la mesa para dejar que nuestros hijos se expresen, sin que les interrumpan ni los adultos, ni sus hermanos y dando la oportunidad a todos de expresarse.

Hijos

  • Poner atención. Cuando un hijo de manera espontánea se acerca a hablar con alguno de sus padres, dejar lo que se está haciendo y hacer contacto visual con él para escucharlo atentamente, demostrándole que lo que tiene que decir es realmente importante.
  • Tiempos individuales. Propiciar ocasiones para estar a solas con cada hijo en particular, y en forma espontánea pedirle que nos hable de algo que sea de su interés: su deporte favorito, sus amigos, la película que vio, actitudes de sus amigos…

Cómo abrir caminos de comunicación con nuestros hijos adolescentes

  • Crear momentos especiales. En cada familia se puede instituir que al menos una vez a la semana, haya un evento que congregue a la familia de manera informal y en un ambiente agradable para todos. Ejemplo: Ir a jugar al pádel.
  • Presencia física. Cuando los hijos se hacen más independientes y pasan más tiempo fuera de casa, es común que los padres aprovechen también para salir de casa. Sin embargo, es importante que los papás busquen “intencionalmente coincidir” para que al menos uno de ellos esté en casa cuando los hijos llegan. Los hijos se darán cuenta de que hay alguien que los recibe y está disponible para hablar con ellos cuando lo requieran.

Hijos

  • Cultivar las oportunidades. Hay ocasiones, aunque no frecuentes, en que los hijos espontáneamente se acercan a alguno de los padres para comentar algo. Son oportunidades que hay que aprovechar para que el hijo se sienta escuchado, tomado en cuenta, respetado y apoyado. Pero para que eso suceda, los padres tienen que hacer lo necesario para que en ese momento el hijo sea su único centro de atención.
  • Aprovechar experiencias de alto impacto. A veces, sucede que alguno de los hijos es sacudido por algún acontecimiento cercano a él, como: la muerte o enfermedad grave de un compañero o amigo; el éxito espectacular de alguien cercano, o el embarazo de una compañera adolescente. Situaciones como las citadas, son oportunidades únicas para escuchar la opinión de nuestros hijos, conocer su manera de pensar ante esos acontecimientos, e inducirlos a que extraigan conclusiones y aplicaciones prácticas.

Autora: Lourdes López Romero                         Web: www.iniciarrhh.com

 

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