Alerta Bullying: cómo romper el silencio del acoso escolar

El bullying o acoso escolar supone un maltrato físico, verbal o relacional que el menor sufre en el entorno escolar por parte de compañeros. Estos casos cada vez son más frecuentes en los colegios pero resultan muy complicados de detectar. La comunidad educativa reclama más formación y conocimientos para poder denunciar los casos de acoso dentro y fuera de las aulas. El programa Alerta Bullying de la Asociación Ginso es una herramienta formativa para prevenir y localizar este tipo de maltratos. En funcionamiento en algunos centros educativos, los docentes y orientadores opinan sobre esta iniciativa y sobre la intención del Gobierno regional de sancionar a aquellas personas, profesores y alumnos que no denuncien casos de acoso escolar que hayan podido detectar.

Los datos sobre el acoso escolar son realmente escalofriantes si los analizamos con detalle. Según un informe de 2016 elaborado por Save the Children, un 6,6 de los menores de la Comunidad de Madrid han sufrido este tipo de acoso en alguna ocasión. Aunque peores son las cifras nacionales: un 9´3 por ciento es el porcentaje de acosados en la Educación Secundaria Obligatoria (de 12 a 16 años) y un 6’9 por ciento corresponde a los casos de ciberbullying.

Unos datos que ponen de manifiesto que cada año, cientos de menores se convierten en víctimas de una violencia que suele ser silenciada. Un tipo de abuso que en los últimos años ha crecido de manera considerable convirtiéndose algunos de los casos en protagonistas mediáticos de la actualidad. Como ocurrió hace unas semanas en un instituto de VIllaverde. Un total de 15 menores de entre 14 y 16 años fueron detenidos acusándolos de acosar a dos hermanos (de 13 y 15 años). Los agredidos llevaban un mes y medio sin acudir al instituto. Los presuntos acosadores grababan con sus móviles y difundían en diversas redes sociales las humillaciones y vejaciones a las que sometían a ambos hermanos. El padre de los hermanos oyó gritos en el portal de su vivienda y alertó a la Policía de que estaban agrediendo a sus hijos, que hasta ese momento no habían denunciado. Un caso clarísimo de Bullying que despertó, una vez más, las alarmas institucionales y de la comunidad educativa.

Bullyng

De hecho, el Gobierno regional pretende atajar estas violentas situaciones de una manera más contundente. Para ello, el Ejecutivo ha planteado que los profesores denuncien ante cualquier indicio de violencia en las aulas y, si no lo hacen, los centros tendrán que informar a la Fiscalía del Menor. Los alumnos que callen también cometerán faltas gravesy podrían ser expulsados un máximo de cinco días lectivos. Esta es una de las principales novedades que recoge el proyecto de decreto por el que se regula la convivencia en los colegios e institutos -públicos, concertados y privados- que previsiblemente será aprobado el primer trimestre de este año y de obligado cumplimiento el próximo curso. Madrid sería, si se aprueba finalmente, la única comunidad autónoma en la que se penaliza a un alumno que no informe sobre casos de bullying.

“El alumno que no dice nada es porque está muerto de miedo”

Pero, ¿se puede exigir a un niño pequeño que delate a un compañero que está acosando a otro bajo pena de ser castigado?. “Es complicado porque estás metiendo en el saco a todos los testigos sin tener en cuenta que puede haber alumnos que no digan nada porque están muertos de miedo, no quieren que se les tache de chivatos”, explica Sophie Alvarez-Vieitez, subdirectora del programa Alerta Bullying. Un programa de la Asociación Ginso para trabajar con la comunidad educativa y local para prevenir, minimizar e incluso eliminar el bullying, el ciberbullying y otras formas de violencia. “Otra cosa son los adultos”, matiza. “Si un profesor que es consciente de lo que pasa y no hace nada, ahí si debe establecerse un tipo de sanción o que se les llame la atención firmemente”.

El programa Alerta Bullying, que ya ha sido puesto en marcha en algunos colegios de la región, trabaja con toda la comunidad educatva y local. Porque aunque los actores principales de este tipo de acoso son tres: el agresor, la víctima y los testigos, otros protagonistas del entorno de los afectados son fundamentales a la hora de determinar estos tipos de acoso. Y el programa de Ginso, al tratarse de un plan de prevención, forma y ofrece conocimientos en la materia a profesores, alumnos, familias y cualquier otra persona del entorno educativo como personal de limpieza y de comedor: “Hay que reconocer que una situación de acoso es una responsabilidad muy grande y de todos. Por eso formamos también al personal no docente como los que cuidan de las rutas escolares, a quienes están en los patios, etc, porque ellos son los que ven a los estudiantes en otros ambientes que no es el aula”, cuenta Alvarez-Vieitez.

Los casos de acoso no siempre son evidentes en las aulas

¿Por qué es tan difícil detectar casos de acoso escolar? Principalmente porque no siempre, el aula es el escenario donde se desencadenan los casos de bullying, al contrario. “Estas situaciones no se dan de manera tan evidente en las aulas. Cuando a un alumno le están acosando, el chico acosador no lo hace delante del profesor. Lo suelen hacer en tiempos muertos, en las filas, patios, entradas y salidas de los colegios”, describe Marta Alonso, orientadora del colegio privado internacional Eurocolegio Casvi de Villaviciosa de Odón. Motivo por el cual es más que evidente que la formación para detectar el bullying se extienda a todo el personal cercarno a los alumnos.

En este centro ya funciona desde hace tiempo el programa Alerta Bullying y aunque ya desde hace años la lucha contra el acoso escolar es una constante en su proyecto educativo, lo cierto es que desde que GINSO les propuso trabajar con su iniciativa, los profesores reconocen que se ha dado un paso más en la prevención y detección de los casos. “Se trata de conocer las estrategias para saber que se puede hacer y cómo actuar en casos de acoso. Porque detectar estos casos es muy complicado”, señala Cristina Espadaprofesora de 3º y 4º de la ESO.

Este programa integral dispone de entre 7 y 10 sesiones en función del curso, a aplicar en horas de tutoría. Se desarrolla tanto de manera presencial como online, a través de una plataforma de e-learning específicamente diseñada, y complementamos las sesiones de tutoría con un videojuego que repasa lo trabajado en el aula y que busca ir más allá de lo lúdico, sirviendo para afianzar los conceptos trabajados en el aula. Porque tampoco es sencillo delimitar la frontera “entre un acoso o una broma pesada”, asegura subdirectora del programa Alerta Bullying: “Hay que saber cuáles son los límites y cuando se pasa de una broma a algo malintencionado y continuado. Por eso es tan importante adquirir conocimientos para poner la barrera”, añade. Además, un asesor Alerta Bullying estará en todo momento a la disposición de los colegios para guiarles, acompañarles y asesorarlesen la aplicación del programa.

Algunas de las materias tratadas en este programa son la adquisión y fomento de habilidades sociales, educación en valores, desarrollo de una adecuada autoimagen y autoestima a través el autoconocimiento y la inteligencia emocional, prevención de la discriminación mediante el trabajo sobre prejuicios y estereotipos, relaciones de pareja sanas y resolución de conflictos.

Bullying

Denuncias anónimas

Los alumnos de los colegios participantes en el programa cuentan tanto con un ‘Botón S.O.S. Bullying‘ virtual como con un ‘Buzón S.O.S. Bullying’ físico, desde los que pueden pedir ayuda o informar de casos de acoso escolar. Una medida que permite avisar desde los dispositivos móviles y de manera inmediata si se detecta un posible caso de acoso. “Cualquier persona puede enviar ese mensaje anónimo. Solo tienen que decir el colegio desde el que escriben y contarnos que está pasando”, explica Sophie Alvarez-Vieitez.

El botón de alerta es clave en la prevención y lucha contra el acoso escolar

“Me pongo en la situación de un padre o madre que está esperando a que salga su hijo del colegio y es testigo de una situación que no le gusta, puede ser puntual o no. Si tuviese que buscar al profesor o al director para contarle lo sucedido, lo mismo no lo hace. Sin embargo, si conoce la existencia de este botón anónimo, seguro que sí se anima a contarlo”, detalla. Perder el miedo a denunciar una situación que podría ser grave y perjudicial: “Que sepan que hay personas que pueden ayudarles a las que pueden acudir, como si se tratase de su refugio, siempre ayuda”, añade la docente de Casvi.

“Hasta ahora, los alumnos han tenido libertad absoluta para acercarse a los tutores y comentarles cualquier cosa, pero es cierto que en la adolescencia la figura del adulto les parece más distante de lo que es en realidad”, considera Marta Alonso. Como orientadora del colegio de Villaviciosa de Odón, este botón de alerta es una pieza clave en la prevención y lucha contra el acoso. “Ya hemos tenido algunos avisos, afortunadamente han sido falsas alarmas” -asegura- pero pone el énfasis en la imporancia de comenzar a mover toda “la maquinaria” por si pudiera tratarse de un caso realmente preocupante: “La ayuda consiste en estar más protegidos y tranquilos”.

 

Autora: Susana Pérez                                           Web: www.madridiario.es

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