Las cuatro “T” para educar: tiempo, templanza, ternura y trabajo.

 

La educación no consiste solo en transmitir información, aunque algunos se empeñen en asegurar lo contrario. La escuela sirve para aprender matemáticas, ciencias, lengua ¡por supuesto!… pero la educación que ofrecemos en nuestras escuelas debe servir también para responder a estas preguntas:

– ¿Quién soy?
Lo que los alumnos y alumnas aprenden en el colegio debe ayudarles a conocerse, es decir, ser conscientes de sus fortalezas y sus debilidades, de sus posibilidades y sus límites. Debe servir para que tengan confianza, para que persigan sus sueños, su vocación. La escuela debe ayudar a los alumnos y alumnas a ser más perseverantes, más resilientes, más meticulosos.

– ¿Dónde estoy?
La escuela debe preparar para el presente. Debe ayudar a los alumnos y alumnas a ser capaces de participar activamente de la escuela, de la familia, de los amigos. Debe dotarles de las habilidades y destrezas que les permitan disfrutar de la infancia con plenitud.

Cuatro T

– ¿Adónde voy?
También debe prepararles para ser capaces de afrontar la incertidumbre del futuro. Debe dotarles de las herramientas que les permitan aprender a lo largo de toda la vida, adaptarse a los cambios y salir con éxito de los desafíos a los que deberán enfrentarse.

Para que la educación sea capaz de dar respuesta a estas tres preguntas necesita de las 4 T: tiempo, templanza, ternura y trabajo.

Tiempo. “Todo va demasiado deprisa en la educación actual, seguramente contagiada por el ritmo frenético de la vida misma. Queremos saber un poco de muchas cosas, por lo que pasamos por ellas de forma superficial y ligera.” La educación necesita pausa, momentos de calma, espacios de reflexión. El tiempo es uno de los mejores regalos que podemos hacer a nuestros alumnos y alumnas.

Templanza. No es habitual pedir moderación en la educación que ofrecemos en nuestras escuelas… pero es muy necesario. Moderación en la cantidad de contenidos curriculares que son de obligado cumplimiento, moderación en los “inventos” metodológicos que se aplican sin un análisis y una evaluación previa…
Ternura. Mostrar afecto, interés y preocupación por las necesidades de los alumnos y alumnas es otro aspecto fundamental en la educación escolar. Con ternura, la letra entra.
Trabajo. Olvidamos muy a menudo que sin esfuerzo no hay aprendizaje. Pero trabajar para aprender no es sinónimo de sacrificio y dolor, el esfuerzo puede y debe ser gozoso. Un alumno motivado (como cualquier persona, en cualquier aspecto de la vida) es capaz de trabajar sin descanso y sin ningún tipo de queja.
Aplica estas 4 T y comprobarás su eficacia

 

Autor: Salvador Rodriguez                              Web: www.salvarojeducacion.com
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