¿Qué hay detrás de los niños indisciplinados?

 

Indisciplina. Gran dilema y gran problema. En ocasiones no nos damos cuenta de estas actitudes hasta cuando ya es demasiado tarde, cuando las reacciones de nuestros niños ya no nos arrancan una sonrisa sino una mueca de preocupación o enfado. Una negativa, una rabieta, una reacción desafiante que ataca nuestra autoridad o de los educadores. ¿Cómo resolver estos problemas? o más aún… ¿Qué provoca estos comportamientos en los más pequeños? Veámoslo.

LO QUE HAY DETRÁS DE UN NIÑO INDISCIPLINADO

Los educadores y profesionales en materia educativa nos lo advierten: detrás de un niño indisciplinado hay, efectivamente, un modelo educativo incorrecto. Hemos de tenerlo claro, a medida que los niños crecen van buscando nuestros límites y a querer disponer de su propia autonomía, sin comprender aún las reglas de la sociedad. Pueden volverse exigentes y autoritarios, incapaces de resistir la frustración, demandantes continuos de atención, objetos, complacencias y autoderechos.

Son niños a los que no se les ha controlado ni establecido un límite. La indisciplina, es en esencia una falta de control y orientación por parte de quienes tienen la responsabilidad de educar. Bien es verdad que cada niño es único, que dispone de una personalidad propia y de un carácter que, seguramente, no sea igual a la del hermano, por ejemplo.

Pero es tarea de todos nosotros, bien como padres, madres, abuelos, maestros o psicólogos, encauzar cada comportamiento a esos límites donde hemos de aprender a vivir en sociedad respetándonos los unos a los otros. En armonía. Si un niño no ve los límites, no dejará de encontrar más y más frustración, porque jamás verá cumplidas sus necesidades y deseos. No sabrá respetar a los demás, ni tampoco a sí mismo.

En ocasiones podemos ver a muchos padres y madres, ligeramente despreocupados de aquello que es importante para el niño. Son modelos educativos demasiado permisivos, a veces incluso poco afectivos, nerviosos, incoherentes en sus normas… dimensiones que poco a poco van modelando a esos niños indisciplinados que todos conocemos y hemos visto alguna vez.

EDUCACIÓN CONSCIENTE Y DISCIPLINADA

Para educar niños disciplinados, es necesario que asumamos una serie de ideas básicas:

-Hemos de asumir nuestra autoridad. Pero ojo, con autoridad no se asocia en absoluto el levantar la voz, gritar, aplicar normas inflexibles o castigos severos. Disponer de autoridad significa que como padres, tenemos la responsabilidad -y la obligación- de educar personas que han de vivir en sociedad. Personas que comprenden las normas, que aprenden a ser independientes a tomar responsabilidades y a respetar a los demás. Nuestras órdenes deberán ser coherentes y lógicas.

-Aprender a poner límites. Son esenciales a la hora de educar. Los niños deben saber lo que está bien y lo que está mal, lo que se espera de ellos en cada situación y lo que pueden hacer y lo que no. Si estos límites son coherentes y se mantienen en el tiempo, los niños serán capaces de asumirlos y crecerán comprendiendo las normas. Si no saben donde están los límites, educaremos jóvenes con poca resistencia a la frustración, personas en esencia infelices e insatisfechas.

-Educación democrática. Es básica. Toda norma habrá de negociarse, explicando también qué finalidad tienen. Hay que mostrar cercanía y comprensión a los niños, que sepan que siempre van a ser escuchados, que sus palabras tienen importancia y que, nuestras reglas, tienen como finalidad instruirles para enseñarles que la sociedad en la que viven, también está a su vez, formada por normas. Hay que poner ejemplos, establecer una comunicación abierta, fluida donde no hayan chantajes ni dobles sentidos.

Debemos ir con cuidado. Los niños indisciplinados son en ocasiones el reflejo de una educación errónea, permisiva y poco interesada. Como padres, como educadores, entendemos que tener hijos supone una gran responsabilidad. Supone esforzarnos y servir a su vez como modelo, como orientadores hacia una sociedad en la que aprender a ser feliz. Y para ser felices debemos saber respetar, valorar, escuchar, ceder, asumir y emprender... todo ello nos lo enseña la disciplina.

Imágenes cortesía de Nicoletta Ceccoli.

Autora: Valeria Sabater                                                       Web: www.lamenteesmaravillosa.com

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