Educación “selfie” – Enseñar y aprender a pensar

 

Entre selfie y selfie quizás nos quede un rato para enseñar y aprender.

Si buscas en Google frases cortas para selfies puedes encontrar joyas como: “Hay un mundo mejor, pero es carísimo”, “Estudiar es desconfiar de la inteligencia del compañero de al lado”, “Vivir en las nubes no es malo, lo malo es bajar”, “Prohibirnos algo es despertarnos el deseo”… cada una de ellas una muestra de cómo son, cómo piensan y cómo viven los jóvenes de la Generación Selfie.

Esta generación es fruto de un futuro incierto, de estar permanente sometidos a una sobreexposición de información… se les acusa de narcisistas, de superficiales, de ser más visuales que textuales, de consumistas, de apáticos, de involucrarse poco o nada en la comunidad, de dependientes de la tecnología… Pero muchas veces olvidamos que también son curiosos, que utilizan de forma cotidiana las redes sociales para expresar opiniones y para comunicarse con otras personas, que son solidarios, que tienen iniciativa…

Los jóvenes (y no tan jóvenes) que no dejan de autofotografiarse a la mínima ocasión y de compartir su imagen en Instagram, Snapchat, Facebook (o yo que sé que red social está de moda ahora entre ellos) necesitan de una educación que les proporcione herramientas para afrontar la incertidumbre, que les posibilite ser autónomos y emprendedores, que les dé esperanza para perseguir sus sueños.

Selfie

Debemos ofrecerles una educación que les enseñe a pensar, que les permita interactuar con el mundo de forma sostenible, que les ayude a conocer y controlar sus emociones, que les permita tener una mirada divergente y ser creativos. Por supuesto, no se puede conseguir nada de todo esto sin ayudarles a acceder al conocimiento de forma significativa, sin abrirles las puertas del conocimiento. Pero, en este contexto, debemos ser conscientes de que menos, es más: deberían aprender menos cosas, pero de forma mucho más profunda. No olvidemos que la comprensión es la base para la memorización.

La educación que les ofrecemos a los jóvenes del siglo XXI debe ser compartida, colaborativa y las TIC es lo que nos permitirá que así sea. Debemos enseñarles que si aprenden solos aprenden más rápido, pero que se aprende más y mejor en compañía.

Yo creo en los jóvenes de esta generación y en su capacidad para cambiar el mundo, de nosotros depende prepararlos para que lo consigan.

Autor: Salvador Rodriguez                                                           Web: www.salvaroj.com

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