El mejor regalo que le podemos ofrecer a los niños es nuestro cambio de actitud

a. El adulto no es capaz de vislumbrarlo ya que sólo se enfoca en ver la conducta y no la creencia equivocada en la que el niño se ha instalado y le lleva a escoger una conducta inapropiada para conectar con el adulto.

Si nos empeñamos en atender únicamente al comportamiento, la creencia se mantendrá con lo que podremos usar mil estrategias que en algún caso detendrán el problema puntualmente pero la creencia no desaparecerá por lo que el niño volverá tarde o temprano a volver a poner en práctica lo que cree le ayudará a conectar con el adulto.

Para conectar con el niño nuestra actitud debe cambiar, desterrando de nuestra cabeza ideas como “lo hace a propósito”,”lo hace con intención”…

Nuestra mirada ha de convertirse en una mirada limpia hacia el niño, una mirada de dignidad y de respeto siendo tolerantes con la naturaleza infantil a la vez que respetamos nuestras propias necesidades.

El mejor regalo que podemos hacerle a los niños es cambiar nuestra actitud, ¿Cómo?

1- Los niños que se portan mal son niños desanimados, porque no se consideran importantes para la familia, al recibir castigos, lejos de ayudarlos los humillan y desalientan.

2- Los niños hacen las cosas mejor cuando se sienten mejor, no tiene sentido ‎”¿De dónde sacamos la idea absurda de que, para que los niños mejoren, primero hay que hacerlos sentirse mal?”

3- Los errores constituyen excelentes oportunidades para aprender. El mal comportamiento es un error que les servirá encontrar una nueva manera de comportarse. Trabaja para mejorar, no para alcanzar la perfección. En vez de centrarnos en los errores mejor nos centramos en sus pequeños grandes avances.

4- Utiliza la firmeza y la amabilidad a la vez.Te quiero y no me gusta lo que estás haciendo, por lo tanto la respuesta es no.
Céntrate en convencer al niño en vez de ganarle. No se trata de una lucha de poder entre padres e hijos, se trata de ayudarlos a ser mejores personas.

5- Céntrate en los resultados a largo plazo. Cuando se usa el castigo, el niño no aprende habilidades, aprende que quien tiene más poder puede doblegar a los demás.
Busca soluciones, no culpabilices. Son las soluciones las que hacen que mejoren las cosas.

6- Comprende el significado de la disciplina. La disciplina no es sinónimo de castigo, el verdadero significado de la disciplina es el de educar.
Trata a los niños con dignidad y respeto. Sólo así se sentirán y se comportarán mejor.

7- Los niños te escuchan si primero tú les escuchas a ellos. Si los escuchas, ellos aprenderán a escuchar.

8- Fíjate en el mensaje escondido detrás del mal comportamiento. El objetivo de mal comportamiento es: llamar la atención, tener el poder, venganza o demostrar insuficiencia. MOTIVOS OCULTOS 
Otórgueles a los niños el beneficio de la duda: Es mejor que sepa que estamos de su parte.

9- Un respiro para calmarse: El pararse a pensar, el retirarse y relajarse, nos pueden ayudar a ver los problemas desde otra perspectiva.

10- Asegúrate que el niño recibe el mensaje de amor y respeto. El niño con mal comportamiento es el que más necesita oír que se le quiere. Cuando se portan mal es cuando más nos necesitan.

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11- Permite al niño desarrollar percepciones de que es significante y aceptado. Ayúdalo a descubrir sus capacidades y que las valoren.

12- No hagas las cosas que ellos pueden hacer por si mismos. Ayúdalos a que se sientan capaces y desarrollen la responsabilidad.

13- Formula preguntas del tipo “qué” y “cómo” para ayudarlos a reflexionar. Por ejemplo. ¿Qué ha ocurrido?, ¿Cómo te sientes con lo que ha pasado?, ¿Qué has aprendido con esto?, ¿Cómo puedes utilizarlo para la próxima vez?

14- Implica a los niños en las soluciones. De esta manera se acostumbrará a resolver él mismo sus propios problemas.

15- Procura que los niños resuelvan los problemas en parejas. Deja a dos niños que hayan tenido un problema o una pelea con estas normas: no echarse la culpa y centrarse en las soluciones.

16- Establece rutinas con los niños. Si conjuntamente participan en el diseño de cualquier actividad (por ejemplo, la hora de recoger los juguetes) tendrán más voluntad de llevarlo a la práctica sin problemas
.
17- Ofrece opciones limitadas. Cuando damos al niño la libertad de elegir, tienen mayor motivación en el cumplimiento de normas.
Di: “Me doy cuenta”. Si ves que el niño no ha hecho algo, p. ej.: recoger los juguetes, es mejor decir: “Me doy cuenta de que no has recogido tus juguetes”, en vez de “¿Has recogido tus juguetes?”

18- Enseña las diferencias entre lo que los niños sienten y lo que hacen. Hay que dejar que expresen sus sentimientos (esos son reales y no debemos negarlos), aunque desaprobemos su conducta (esta sí se puede evitar o corregir).

19- Supervisa, supervisa, supervisa Es una herramienta necesaria sobre todo para niños más pequeños.

20-Distrae y/o reorienta: En vez de prohibirles hacer algo es preferible decirles u orientarles sobre lo que pueden hacer.

21- Utiliza las 4 R para recuperarse de los errores:
Reconocer que se ha cometido un error,
Responsabilizarse de lo que se ha hecho mal,
Reconciliarse (pidiendo perdón) y
Resolver (buscar una solución conjuntamente).

22- Tómate un tiempo para enseñar.Paciencia, paciencia, paciencia.

23- Anima en lugar de dar recompensas o elogios. Animar a los niños les lleva a la autoconfianza mientras que elogiar les hace dependientes de los demás.

24- Abrázalos.

25- Dedícales tiempo.

Autora: Carmen Fernández Rivas                                     Web: www.padresayudandoapadres.es

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