¿Enseñar a intercambiar o compartir?

 

Esa tarde observaba como discutían estos dos hermanos de 5 y 6 años, por no compartir un juguete. La premisa la tenían tan clara, y a tan corta edad:

SI TU ME DAS ESTO, YO TE DOY ESTO…SI YO TE DI ESO, TU ME TIENES QUE DAR ESO OTRO… (se lo repiten entre ellos)

Me parece terrible el razonamiento al que han llegado. Si la finalidad de una educación en valores, es formar a niños y niñas que sean adultos, que se intercambian posesiones por mero interés, o por el contrario, crear personas con suficiente empatía como para darse cuenta de las necesidades del prójimo y compartir con el.

La lectura que puedo hacer, es que los niños y niñas pueden  llegar a “seleccionar” a sus amigos, en función de las pertenencias de los mismos, y no por cómo son personalmente (está claro que deben de ser libres para ellos, pero el matiz no debe ser un interés material).

Aprender a incluir o excluir, en función de posesiones materiales. Me extraña tanto creer que en la infancia, dónde los niños llegan puros de los vicios y envidias de los adultos, acaben haciendo entre ellos mismos una “selección artificial”.

¿Qué es compartir? Compartir no es regalar ni intercambiar, es prestar sin esperar nada a cambio, respetándote a ti y al otro, no es una obligación ni una imposición.

Debemos de intentar a lo largo de la primera infancia  aproximar al niño a identificar cómo se siente cuando algún amigo, comparte con el un juguete. De esta manera, va a prender a decir tres cosas, que le servirán durante toda su vida:

  • POR FAVOR , GRACIAS  y NO

baby, children, cute

Contrariamente a lo que muchos piensan, a un niño que se niega a compartir, no se le enseña “castigándolo” sin que los demás le presten algo que quiere, sino ayudándole a identificar sus propias emociones cuando no se comparte con él mismo. Castigándolo sin que compartan con él, retroalimenta su idea equivocada “presto para que me presten”.

A su vez, la mejor forma de enseñar algo, es vivenciándolo, y en este aspecto el grupo de iguales puede ayudarlo, al mostrarle que se puede compartir estando en armonía, consigo mismo y los demás. Está claro que la capacidad de razonamiento de un niño de 4 años no es la misma que de un niño de 9 años, es por ello, que debemos de ser cuidadosos con los valores que normalizamos en la primera infancia, pues guiarán un patrón de comportamiento que limitará al niño o niña, en sus relaciones interpersonales.

En palabras de María Montessori, durante una conferencia en 1938 “si se quiere reformar la sociedad adulta, se debería comenzar por los niños y tratar de enseñarles el amor, la paz, la fraternidad, etc. Hoy, especialmente, se escucha hablar de la necesidad de una mayor moral y es a través de la educación que se debería llegar a ello. Aquí descansa la esperanza de la sociedad.”

 

Autor: Eliezer Marrero                                              Web: www.emociones.eu

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