Carta de una madre: “Intolerancia hacia la violencia”.

“Venga de quien venga, la violencia NO debe ser tolerada, ni mucho menos normalizada o justificada”

Que existan personas que les resulte más difícil que a otras gestionar sus emociones o controlar su fuerza física a la hora de socializar o relacionarse con los demás, no significa que debamos aceptar la violencia o los malos tratos porque la estaríamos justificando; y hablo incluso de personas que puedan tener algún tipo de condición o diagnóstico particular que dificulte aún más la apropiada gestión del enfado. Hago esta aclaratoria porque hay quienes pretenden justificar la violencia escudados en algún diagnóstico o condición, para mostrar actitudes de supuesta tolerancia o inclusión. Nada más lejos de la realidad a mi modo de ver y nada más excluyente que eso. No es mi especialidad, sin embargo, entiendo que de manera excepcional, pueden existir condiciones biológicas que precondicionen conductas agresivas, pero he llegado a ver mayor deseo y rápidos progresos a la hora de gestionar la agresividad en una persona “con mayor dificultad según los médicos”, que en una que en principio no cuenta con dicha dificultad.

Violencia

 

Una cosa es no tolerar la violencia, venga de quien venga, y otra cosa muy distinta es tratar los casos de igual manera a la hora de prevenirla o afrontarla y aquí es donde está la clave del asunto. Es un tema de equidad, equidad con la que se debe tratar a quienes ejercen la violencia y a quienes están sometidos a ella y aquí sí deben tomarse en cuenta las condiciones únicas y especiales que tenemos cada uno de nosotros (independientemente de cualquier diagnóstico), a la hora de solucionar y enfrentar estas situaciones, porque somos seres únicos y especiales y todos debemos participar activamente en la tan anhelada inclusión y en la convivencia pacífica. Para ello, debemos trabajar “todos” con la empatía,  y no solo eso, si realmente existe una condición especial que haga que a un compañero le cueste más empatizar o gestionar apropiadamente el enfado, se deben dar herramientas a todas las partes para erradicar la violencia en sus relaciones, de la forma más apropiada. En algunos casos esto puede tardar más que en otros, pero no es una cuestión de tiempo.

Violencia

Veo a diario cómo se brindan apoyos académicos para ayudar a quienes más lo necesiten, confundiendo muchas veces los conceptos de integración e inclusión, siendo éste último el que debería ser el verdadero fin; sin embargo, fuera del ámbito académico, a la hora de socializar, a la hora de relacionarse con los demás, en muchos patios escolares de recreo, no se lleva a la práctica de una manera apropiada este tipo de apoyo a quienes más lo necesitan, lo que termina generando en la mayoría de los casos justo lo que queremos evitar: la exclusión. Cuando alguien se relaciona frecuentemente a través de golpes y malos tratos, normalmente es aislado o excluido de manera natural por los niños que prefieren socializar y jugar con quienes gestionan mejor este tema.  Entonces, ¿queremos incluir? He oído decir que esto puede llegar a ser algo utópico en la puridad del concepto, por las dificultades de llevarlo a cabo (como por ejemplo, por la escasez de recursos humanos que se ven superados por una ratio de alumnos muy alta, por falta de apoyo o de la debida orientación para manejar las situaciones, etc.); pero como para todo, si hay verdadera voluntad para llevar esto a cabo, si nos implicamos verdaderamente todas las partes involucradas (familias, profesores y alumnos), podremos lograrlo y alcanzar no solo relaciones, sino una sociedad más humana, más empática, más amable, respetuosa y solidaria.

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¿Cómo podemos aportar soluciones como familias? Primero que nada exigiendo el cese de la violencia, repito, venga de quien venga, estando conscientes que en algunos casos esto puede implicar un trabajo o un esfuerzo mayor por parte de todos para lograrlo, pero teniendo claro que no puede ser permitida la violencia como forma de relacionarnos. ¿Qué mensaje podemos dar a nuestros hijos y alumnos cuando les decimos que deben ignorar cuando les agredan  y no reaccionar si la agresión viene de alguien con dificultad para gestionar su enfado? Si no damos orientación y no ofrecemos soluciones a la situación, sencillamente le estamos diciendo que en su vida hay situaciones en las que la violencia y los malos tratos deben ser aceptados (dejando a salvo el tema de la legítima defensa claro está). Es por ello que considero se requiere mayor orientación y apoyos dentro y fuera del aula, en especial en los patios de recreo, para favorecer la convivencia y la apropiada resolución de conflictos, estando claros que en muchas situaciones (por no decir la mayoría), esta orientación e intervención debe ser realizada por especialistas o por personas formadas para ello, que además cuenten con habilidades personalescompatibles con esta labor. Se hace cada vez más importante que tanto familias, como docentes, incluyamos la educación emocional y técnicas apropiadas para resolución de conflictos, dentro y fuera de casa, dentro y fuera del aula. Debemos aprender y enseñar y a decir que NO, y a responder de forma apropiada ante la violencia (y no es precisamente con más violencia).

Violencia

Creo que debemos ser consistentes y estar claros con lo que queremos lograr a la hora de educar y en cuanto a la importancia de nuestro papel en el cambio que deseamos ver en la sociedad. El no saber cómo manejar algo, empieza por reconocerlo y lo segundo es buscar la orientación o la información necesaria para lograrlo, aquí los llamados “errores” están permitidos y más aún cuando no hemos crecido en un ambiente donde la comunicación, la educación emocional  y la asertividad hayan sido los protagonistas y justamente son temas que nos corresponde hoy en día trabajar e integrar. Creo es uno de los mejores aportes que podemos hacer para materializar los anhelados cambios que queremos ver en el mundo.

Estas reflexiones las hago a título particular, en mi propio nombre, y surgen de mi trabajo en la comisión de convivencia de la asociación de madres y padres del colegio de mis hijos. Ya que sirvan para hablar y debatir sobre el tema considero es una ganancia y por ello las comparto.

Autora: Sarilena Castillo

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