La curiosidad como motor de aprendizaje

La curiosidad es la llave que abre las ventanas de la atención, y con ella el aprendizaje y la memoria, y con lo aprendido y su clasificación, la adquisición de nuevos conocimientos.” Francisco Mora

Dicen que la curiosidad mató al gato, pero en realidad la curiosidad no suele matar a nadie. En realidad es un impulso humano que nos ha llevado a viajar al espacio, a explorar las profundidades de los océanos, a componer los más hermosos sonetos y a proponer las teorías científicas que explican el origen del universo, entre otras muchas maravillas.

Entonces, ¿por qué la curiosidad no es el combustible que utilizamos para que nuestros alumnos y alumnas aprendan? Puede que sea porque las personas curiosas son más creativas y menos propensas a ser manipuladas y “domesticadas”. La curiosidad lleva a desarrollar el espíritu crítico y la iniciativa emprendedora y esas son características que no todo el mundo, por desgracia, está dispuesto a desarrollar en nuestros niños y jóvenes, no sea el caso que cuando sean mayores nos salgan contestatarios y revoltosos… que no hagan lo que se les dice.

Curiosidad

Las personas curiosas se cuestionan el porqué de las cosas, su funcionamiento y dejan de lados los argumentos banales como es “siempre se ha hecho así”. Eso permite innovar, mejorar los procesos, plantear nuevas propuestas, buscar nuevas soluciones. Por eso, la curiosidad también debe ser el combustible que mueve a todas las personas que se dedican a educar.

La curiosidad nos lleva a cuestionar las cosas, a buscar las preguntas adecuadas para descubrir las mejores respuestas. Lo curioso de ser curioso es que vives la vida con pasión, enfrentándote sin desfallecer a todos los retos a los que te enfrentas. Eso hace la vida más divertida, más emocionante. Los curiosos parecen que se enfrentan a lo que les motivo sin esfuerzo, con energía positiva, pero en realidad trabajan muy duro, sin descanso.

Pero, ¿es bueno tener demasiada curiosidad? ¡Claro que sí! Siempre y cuando entendamos que el cotilleo, el chismorreo y las habladurías no tienen nada que ver con la curiosidad bien entendida. Cuanta más curiosidad, más aprendizaje y mayor crecimiento personal, por tanto, sé curioso y despierta la curiosidad de tus alumnos y alumnas para que aprendan significativamente, todo será un y más poco más fácil y gratificante.

Autor: Salvador Rodríguez                          Web: www.salvarojeducacion.com

Compartelo:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.Agencia EducaGest

ACEPTAR
Aviso de cookies