El problema de ignorar los problemas en educación

El diseño de mi escuela ideal del futuro se basa en dos hipótesis: la primera es que no todo el mundo tiene los mismos intereses y capacidades; no todos aprendemos de la misma manera. La segunda hipótesis puede doler: es la de que en nuestros días nadie puede llegar a aprender todo lo que hay que aprender.” Howard Gardner

Cuando hablamos de educación es fácil que coincidamos en su diagnóstico, pero es casi imposible que nos pongamos de acuerdo en las soluciones que debemos dar para mejorarla. Hay demasiados intereses políticos, ideológicos, económicos… y eso dificulta que se pueda hablar de la educación desde un punto de vista basado en las evidencias y las necesidades reales de las personas y de la sociedad.

Esta diversidad de intereses también provoca que no haya una voluntad real de atender los problemas de la educación por falta de consenso… y eso sí que es un problema.

No es aceptable que no nos enfrentemos de manera decidida y consensuada a acabar con situaciones tan dolorosas como el abandono escolar. Cuando las cifras del abandono escolar están rondando el 20% ignorar esta situación por el motivo que sea representa se condena a demasiadas personas a una exclusión inaceptable. Justo el papel de la escuela y del sistema educativo debe ser el contrario, debe ser incluir en la sociedad a todas y cada una de las personas que forman parte.

Es también inadmisible que se potencie desde distintos ámbitos el descrédito profesional de los docentes. Señalar que los profesores y profesoras de nuestros centros educativos son la causa de los males de la educación es la excusa perfecta para los políticos y administradores que no quieren afrontar los problemas de la educación. Potenciar la imagen social y profesional de los docentes es una cuestión que debe ser abordada de sin falta.

No podemos aceptar que la escuela no sea capaz de adaptarse a las necesidades cambiantes de la sociedad y del mundo en el que vivimos. El problema es especialmente grave cuando ese inmovilismo lleva a cerrar las puertas de nuestras aulas a los avances tecnológicos que están cambiando nuestra manera de interaccionar entre las personas y con la realidad. No afrontar de manera efectiva y adecuada la digitalización de nuestras aulas y de nuestra forma de enseñar y aprender puede causar daños irreparables para las generaciones futuras.

Para finalizar, no afrontar que nuestro sistema educativo se basa en diseños curriculares obsoletos y sobredimensionados nos lleva a un tipo de enseñanza basada en la memorización y a afrontar los contenidos desde la superficialidad. Menos es más en educación, aunque muchos parecen no creerlo.

En definitiva, para afrontar los problemas de la educación debemos ponernos de acuerdo sobre cuál es la función de la educación y cuál es el propósito de la escuela. Yo creo que la escuela tiene la función de dotar a todas las personas de todas las herramientas, destrezas y conocimientos que les permitan tener una vida plena y que la escuela es el lugar idóneo para conseguirlo.

 

Autor: Salvador Rodriguez                      Web: www.salvarojeducacion.com

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