Un año ‘de escándalo’ en educación: la universidad pública, en busca del prestigio perdido

El prestigio de la universidad pública madrileña termina 2018 con una calificación de ‘necesita mejorar’. El tsunami ‘caso Máster’ hizo temblar sus cimientos en marzo y ni siquiera la caída de la ‘ola’ Cifuentes frenó un escándalo que salpicó a varios dirigentes políticos más. Al rescate del honor perdido, sus estudiantes, que se han afanado en echar a la ‘mafia’ de las instituciones educativas a golpe de multitudinarias manifestaciones. El TFM de la expresidenta no apareció y tampoco la Lemes o los colegios libres de obras al inicio del curso escolar, pero sí llegaron la gratuidad en los libros de texto y la aprobación del instituto de Rejas.

La universidad pública madrileña ha vivido sus horas más bajas durante el pasado año. Las irregularidades en el máster de la expresidenta autonómica, Cristina Cifuentes, pusieron en jaque la reputación de la Rey Juan Carlos, y por ende la del resto de centros. Se pensó que ‘muerto’ el Instituto de Derecho Público de la URJC -foco de las corruptelas- se terminaría con su ‘rabia’, pero la sombra de la duda aún se cierne sobre los posgrados de dirigentes de diferente sello político.

El Tribunal Supremo rechazó abrir causa al presidente del PP, Pablo Casado, para investigar la dudosa obtención de un título de máster también en la Universidad Rey Juan Carlos al no apreciar delitos de prevaricación. Poco más tarde se archivó la causa contra la exministra de Sanidad, Carmen Montón, por presunto cohecho impropio por el posgrado que cursó en dicha institución.Sin embargo, el prestigio de la URJC ya había quedado tocado. Para que no se hundiera, los estudiantes interrumpieron las clases para exigir, pancarta en mano, la dimisión del rector, Javier Ramos, y defender la imagen del centro al que entregan su esfuerzo y dinero. Al mismo tiempo, la Asamblea de Madrid se comprometió a indagar en el ‘mastergate’ y otros casos en una comisión que, por su «escasa» urgencia ha quedado en stand by hasta febrero de 2019.

 

URJC
Los estudiantes de la URJC se han manisfestado ante el Rectorado para pedir la dimisión del rector, Javier Ramos, por la corrupción conocida por el caso ‘Máster’ que ha afectado a varios políticos. (Foto: Kike Rincón)

También esperarán, pero en su caso hasta septiembre, los vecinos de Rejas para ver su instituto. Tras una larga carrera de obstáculos y movilizaciones, el Ayuntamiento cedía la parcela donde se construirá la demandada infraestructura a la Comunidad. La lucha terminaba hace escasas semanas con la aprobación presupuestaria para arrancar la construcción, que evitará el desplazamineto de los menores a otros barrios.

Si nada se tuerce, las obras en Rejas habrán concluido al inicio del nuevo curso escolar. Los padres esperan que no se repita la escena de colegios como el CEIP Miguel de Cervantes de Getafe, cuyos alumnos empezaron, –por cuarto año consecutivo- las clases con seis aulas de las doce previstas y un encierro para denunciar la política de obras por fases que los condena a convivir con andamios.

Lo que ya es seguro que estrenen los escolares de la región en 2019 es la gratuidad de los libros de texto, una medida que beneficiará a más de 600.000 núcleos familiares con niños en edad escolar, tanto en centros públicos como en concertados. Asimismo, los padres evitarán rascarse el bolsillo en las escuelas infantiles municipales, que pasan a ser gratuitas el nuevo curso según el acuerdo de presupuestos del Ayuntamiento de Madrid.

Menos éxito parlamentario cosechó la Ley del Espacio Madrileño de Educación Superior (LEMES). La izquierda presentó una enmienda a la totalidad al texto en marzo, que fue aprobada gracias al no-voto de Cifuentes -no pulsó el botón-, que obligó a su Ejecutivo a paralizar sus pretensiones. El Gobierno autonómico asumió en verano que no contaba con los apoyos suficientes para sacar adelante su Ley de universidades y, después de ofrecer un plan b a los rectores, retiró su propuesta.

Como colofón a un año movido en materia de educación, una polémica más, esta vez con las oposiciones de Secundaria, Formación Profesional, Escuelas Oficiales de Idiomas y Artes. La alarma se encendió al conocerse que el alto número de suspensos en las pruebas podría acarrear plazas sin cubrir. El revuelo se intensificó cuando los profesores pidieron ver sus exámenes, pero las aguas se apaciguaron un tanto con el anuncio de la Consejería de que recurriría a la bolsa de interinos para no dejar ninguna vacante en el aire. Veremos en qué se traducen esta y otras promesas.

Web: www.madridiario.es

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